y no sentir la ausencia que mata
mi alma.
Ser parte del cielo y la tierra
que se revitaliza con la lluvia
caída.
Morir para poder verte reír
y oírte allá donde te lleve la
mar.
Y desde el cielo cuidar tu alma
la cual debo salvar, un alma que se
perdió en la nada de esta ciudad
que yace callada.



domingo, abril 03, 2011
Iratxe Blanco









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