miércoles, 6 de febrero de 2019

ESCAPADA A MÉRIDA PARTE I

Odio madrugar pero cuando la ocasión lo amerita, no me importa. En esas madrugadas abro mis ojos y  apago las luces de la ciudad, para que el día empiece a brillar dejo que el rocío de la mañana me guíe y me lleve hasta el camino, de esos lugares divinos.
Primeras vistas desde la carretera, al fondo en el horizonte se ve la cara sur de Gredos y nos deja una estampa, de cumbres nevadas.
 Es impresionante lo bonito que están estas majestuosas montañas, del sistema central de la península ibérica, una sierra extensa que abarca desde Madrid, Castilla Leon, Castilla La Mancha y Extremadura. A nuestro paso por la nacional cinco en dirección Cáceres la vemos en su cara sur con sus cumbres nevadas y sus verdes dehesas de encinas. Aquí hay solo una pero me gusto la estampa y la fotografíe.
La carretera está solitaria aún brillan las estrellas y en pocos minutos saldrá el sol para iluminar todo a mi alrededor.
Mi corazón late emocionado, pues está disfrutando de parajes bonitos, a lo largo de camino, veo el río Almonte.
Y sobre el se alzan los nueve ojos aún que solo se vean cinco. Este puente más conocido como el puente del cardenal y se trata de una obra magnífica sin nada que envidiar a los puentes que construyeron los romanos según Ponz es un testimonio de la edad medieval y renacentista. Su construcción data del segundo tercio del siglo XV y la parte sur trata del siglo XVII de la mano del reinado de Felipe IV. Fue una imagen hermosa que inmortalice de ese rincón extremeño y rodeado de sus dehesas. El camino continúa y cada vez estoy más cerca de la ciudad Emérita de Merida...... Cuntinuara 

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