Hoy salí y sentí el suave viento, un sol brillante en el cielo, que lleno todo a mi alrededor, de luz y calor.
Mire hasta donde alcanzaba mi vista, y pude observar kilómetros de tierra solitaria como si caminara por la nada.
Al fondo, muy a lo lejos, aviste los grandes cerros de Alcala y Guadalajara.
Las gentes de este lejano municipio, aun duermen y algunos le roban tiempo, a este apacible domingo, que en la noche perdieron tras juergas y desvelos.



domingo, julio 08, 2012
Iratxe Blanco

