Ando huyendo de un villano, de un bandido y de un ladrón de besos.
Ando huyendo de las dos dagas de su mirada, de la sonrisa que imnotiza y a las niñas hechiza.
Ando huyendo de todos sus encantos, de las caricias de sus manos y de ese conmovedor corazón, lleno de amor.



martes, septiembre 18, 2012
Iratxe Blanco

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