Entraste en mi mundo por los oídos, recorriste los mil canales de mis venas, me hacías cosquillas y me besabas todo el interior.
Ni cuenta me di, que abriste mi corazón, entraste y lo abrazaste y con las manos te lo llevaste, aquella tarde. Desde entonces vago por las calles como una mendiga sin corazón, un ladrón me lo robo.



lunes, abril 14, 2014
Iratxe Blanco

0 comentarios:
Publicar un comentario