Acarician mis oídos, las dulces melodías y la voz que se hace música de amor.
Suenan las guitarras, canta un ruiseñor, al son de un tambor, mientras las teclas de un piano, acompañan su canción.
Instrumento y voz, le ponen ritmo a la vida, le dan sentido a los días y alimenta las almas bonitas.
No pares de cantar, no dejes de sonar, sigue haciendo música y enviando besos de amor, a trabes de tu voz.
[Crónica] Zenet pasea las manos y la voz entre el agua del Carmen de los
Mártires (16/07/2026)
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Hay noches en las que la música no irrumpe: se posa. Desciende sobre el
escenario con la delicadeza del agua que acompaña el silencio y encuentra
en el l...



lunes, abril 22, 2013
Iratxe Blanco


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