Acarician mis oídos, las dulces melodías y la voz que se hace música de amor.
Suenan las guitarras, canta un ruiseñor, al son de un tambor, mientras las teclas de un piano, acompañan su canción.
Instrumento y voz, le ponen ritmo a la vida, le dan sentido a los días y alimenta las almas bonitas.
No pares de cantar, no dejes de sonar, sigue haciendo música y enviando besos de amor, a trabes de tu voz.
"La Última Misa" de Sen Senra llega esta semana a València
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*La tercera gira de Sen Senra dentro de la trilogía “PO2054AZ", llega a
València esta semana y constituye una de las citas más importantes de este
princ...



lunes, abril 22, 2013
Iratxe Blanco


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