
viernes, septiembre 19, 2014

Iratxe Blanco
Sin comentarios
En aquel café yo te vi leer y no pude evitar, fijarme en el.La mañana estaba gris en París pero tu eras ese sol, que no quería salir.Desde la otra mesa te observan, se puede decir que te admiraba pues tu cabello negro brillaba, tus manos el libro sujetaban y tu boca esbozaba una tímida sonrisa, que era divina.Una mañana nublada de otoño en París le vi, tomando café, mientras leía. De repente levanta la vista del libro, con un chasquido de dedos pide la cuenta y sale del café, me voy detrás del, se sienta en un banco frente al Sena y sigue leyendo, no alcanzo a ver que lee pero la verdad tampoco me importa mucho teniendo en cuenta lo guapo, apuesto y bello que se ve. Con qué pretexto me puedo acercar, seré capaz de decirle algo a semejante morenazo, le pregunto la hora y rompo...