Cada rincón del mundo tiene una poesía, una historia distinta y una aventura para contar.Bajo una encina dos enamorados sus labios sellaron, en un mar de tempestad una mujer lloraba por que su hijo no regresaba.En el desierto el sol abrasaba y sólo los camellos, la sed soportaban.En la selva tribus vivían y de la naturaleza aprendían, a respetar y sanar sus heridas.La ciudad vivía deprisa y nadie tenía tiempo para disfrutar del sol, que tantos días como tiene el año, los saludo y alumb...